miércoles, 9 de agosto de 2017

El niño y la luz

Adaptación del cuento popular de China

En un pequeño y lejano pueblo de China vivía un niño llamado Kang. Sus padres eran unos campesinos muy pobres así que los tres trataban de salir adelante como podían y sin poder permitirse ningún tipo de lujo. Tenían algo de comida y un techo bajo el que dormir, nada más.

El matrimonio soñaba con que algún día su hijo Kang pudiera estudiar. Ambos tenían muy claro que no querían para él la vida que ellos llevaban y aspiraban a que tuviera un futuro más prometedor en la ciudad.
Kang, consciente de esto, era un chico bueno, aplicado, inteligente y estudioso, pero cada día se encontraba con un problema que le ponía las cosas todavía más difíciles. Durante el día ayudaba a sus padres en las labores del campo, y cuando quería ponerse a estudiar, ya era de noche. Esto resultaba un gran inconveniente para él porque en su cabaña de madera no había luz artificial.
Estaba desesperado ¡Quería estudiar y sin luz no podía leer! Deseaba  aprobar los exámenes de la escuela y con los años poder ir a la universidad,  pero mejorar su educación a oscuras era totalmente imposible.
Un año llegó el crudo invierno y una noche se asomó a la ventana para ver el fabuloso paisaje nevado. Estaba ensimismado cuando se dio cuenta de que la nieve emitía una luz blanca muy tenue, muy bella pero casi imperceptible.
Kang, que era un muchacho muy listo, decidió aprovechar esa pequeña oportunidad que le brindaba la naturaleza. Se puso un viejo abrigo, se calzó sus estropeadas botas de cuero, cogió el material del colegio, y salió de la habitación caminando muy despacito para no hacer ruido.
La capa de nieve era muy espesa pero, a pesar de todo, se tumbó sobre ella. Abrió uno de sus libros y gracias a la luz blanquecina que reflejaba la nieve pudo leer y aprovechar para aprender. El frío era infernal y sus manos estaban tan congeladas que casi no podía pasar las páginas, mas no le importaba porque sentía que merecía la pena el esfuerzo. Permaneció allí  toda la noche y como ésa, todas las noches del invierno.
El tiempo pasó rápidamente y un día los rayos de sol de la recién llegada primavera derritieron la nieve. El pobre Kang observó con lágrimas en los ojos cómo su única oportunidad de poder estudiar se disolvía ante sus ojos sin remedio.
Después de cenar se acostó pero debido a la preocupación no pudo dormir. Harto de dar vueltas y más vueltas en la cama decidió salir a dar un paseo por el bosque en el que había pasado tantas horas en vela.
¡La visión que tuvo fue increíble! Contempló emocionado cómo la primavera se había llevado la nieve, sí,  pero a cambio había traído un montón de luciérnagas que iluminaban y embellecían las cálidas noches de marzo.
Se quedó un rato pasmado ante el hermoso espectáculo y de repente, tuvo una nueva gran idea.  Entró corriendo a su cuarto, cogió los libros y regresó al bosque. Se sentó bajo un árbol de tronco enorme y dejó que las luciérnagas se acercasen a él.
¡Bravo! ¡Su luz era suficiente para poder leer! ¡Se sintió tan feliz! …
Una noche tras otra repitió la misma operación y estudió bajo la brillante luz de los amigables bichitos. Gracias a eso pudo aumentar sus conocimientos y avanzar muchísimo en sus estudios. El chico era pobre y no tenía recursos, pero gracias a su sacrificio, esfuerzo y voluntad, consiguió superar una barrera que parecía insalvable.
Durante años estudió sobre la nieve en invierno y con ayuda de las luciérnagas en los meses de primavera y verano. El resultado fue que consiguió superar todas las pruebas y exámenes de la escuela con calificaciones brillantes.
Al llegar a la mayoría de edad entró en la universidad y llegó a convertirse en un hombre sabio y adinerado que logró sacar a su familia de la pobreza. La vida le recompensó.
Esta preciosa historia nos enseña que nunca hay que venirse abajo ante las dificultades. Con ilusión y esfuerzo casi todo se puede lograr. Vence los obstáculos y lucha por tus sueños. La vida te recompensará igual que al bueno de Kang.

Lecturas cortas para comenzar

Lecturas cortas para comenzar

Por este motivo, Mundo Primaria pone a tu disposición lecturas cortas y rápidas, elaboradas especialmente para alumnos de primer ciclo de Primaria.
Mundo Primaria ha elaborado una serie de lecturas cortas con el fin de adaptar el contenido al currículum propuesto para el primer ciclo de Primaria. Los textos resultan lecturas rápidas y de fácil comprensión, adecuadas para niños a partir de seis años. Además, cada uno de ellos va acompañado por un juego que contiene preguntas sobre la lectura corta expuesta. El fin, por lo tanto, es no sólo apoyar al alumno de Primaria en el área de la lectura, sino proporcionar recursos para mejorar y fomentar su comprensión de textos.
Las lecturas cortas propuestas han sido elaboradas especialmente para estas actividades, por lo tanto se garantiza la perfecta adecuación al nivel de lectura para niños de primero o segundo de Primaria cuya edad está comprendida entre 6 y 8 años. Estos textos contienen párrafos cortos de fácil asimilación para esta edad. Por su parte, los juegos contienen preguntas relativas al contenido del texto, estando propuestas, también, teniendo en cuenta las edades a las cuales van dirigidas.

Lecturas cortas y rápidas dentro y fuera del aula

Estas lecturas cortas se proponen como recursos a utilizar tanto fuera como dentro del aula:
Si eres profesor o pedagogo, serán de utilidad como contenido de apoyo en las clases destinadas a la mejora de la comprensión de textos.
Como padre o madre, las lecturas rápidas y los juegos propuestos para cada una de ellas pueden ser usados como actividades extraescolares de repaso, contando con la garantía de estar usando un contenido adecuado y complementario a lo que aprenden en el colegio. Además no os perdáis la variada selección de lectura infantil que tenemos preparada en nuestra web.